22 junio 2024

VIOLETA PÉREZ /Arquitecta

Es un honor recibir en esta sección a una profesional mentora de tantas personalidades posicionadas y emergentes del rubro. Violeta Pérez, egresada de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA) empezó a ejercer la docencia incluso antes de obtener su licenciatura en el 1995 y durante ya casi 3 décadas ha acumulado especializaciones y postgrados, así como numerosos premios y nominaciones, sin embargo, su creatividad y pasión, se han constituido como su legado más significativo para las siguientes generaciones. En este espacio dedicado a reconocer el talento humano nos habla más sobre ella y nos presenta a su estudio MERAKI una apuesta renovada que conjuga profesionalismo y experiencia.

Siempre me interesó todo lo que tuviera que ver con el ejercicio de la creatividad, inventar y experimentar. Desde chica me gustaba mucho dibujar, leer y escribir poesía y cuentos.  Tenía mucha habilidad manual y siempre estaba armando algo o inventando cosas para jugar. También me di cuenta que me interesaban más los juguetes que le compraban a mi hermano que a mí.  No me parecía justo que solo a él le compren ladrillitos, meccanos y pistas de autos, trenes y sus vías.

Mi mayor fuente de inspiración definitivamente fueron mis padres: Mi mamá era diseñadora de modas y modista de alta costura. Y mi papá ingeniero civil, máster en puentes; uno de los primeros empresarios de la construcción del país y profesor de diseño estructural.  Mamá me enseño a tejer, bordar y diseñar, coser a máquina, cortar, distinguir texturas y diferenciar la buena hechura de la mala y papá a usar taladros y todas las herramientas. Especialmente me enseñó a entender cómo funcionan las estructuras.

Surge en 2016 luego de casi dos décadas de labor profesional con miras a despersonalizar el estudio que anteriormente llevaba mi nombre. Formula un nuevo sistema de trabajo, con un liderazgo bastante horizontal (damos mucho valor al trabajo en equipo, escucharnos y ayudarnos unos a otros). Otro gran cambio fue la formalización de procesos, en especial administrativos y una nueva estructura de asociados que busca que los integrantes del estudio sientan suyos cada uno de los proyectos y obras. 

El nombre MERAKI viene de la palabra griega que significa hacer algo con el alma, con amor y creatividad; dejar un pedazo de sí mismo en cada trabajo.  Creo que expresa muy acertadamente todo lo que estuvimos haciendo en estos años

Tengo muy gratos recuerdos de mi tiempo de estudiante. Tuve la suerte de un grupo de compañeros de promoción excepcional; con mucho talento y de cierta manera nos motivábamos unos a otros a entregar cada día mejores proyectos, eso estimulaba bastante; con ellos, además de compartir trabajos prácticos y horas de estudio, también nos divertíamos muchísimo.  Pero sobretodo fue una promoción de compañeros muy talentosos; que hoy en día  son colegas muy respetados y grandes amigos. 

Empecé a enseñar en la facultad como auxiliar de varias cátedras antes de terminar la carrera. Como estudiante veía muchas falencias en el sistema educativo y me pareció importante en lugar de criticar; aportar mi granito de arena. Siempre creí que lo más importante para los alumnos es poder inspirarlos, motivarlos. Me sentí capaz de hacerlo, ya que me apasiona lo que hago.

La educación es el pilar más importante del desarrollo y crecimiento de una sociedad. Siento el compromiso de retribuir a mi país todo lo bendecida que fui de recibir tanto en la vida. Y enseñar todo lo que sé, compartir mis experiencias; formar y creer en las nuevas generaciones de arquitectos para que sean cada vez mejores como profesionales y como personas, es mi manera de hacer el servicio a mi comunidad.  Si logro contagiar ese amor por la arquitectura, por este oficio tan noble y digno, me podré sentir más que satisfecha. No sentir que estás trabajando, sino disfrutando de lo que haces.

La arquitectura paraguaya está siendo reconocida y respetada internacionalmente. Podríamos hablar de una escuela de arquitectura paraguaya valorada afuera. Sin embargo, aun en el ámbito local, existe una sobre valoración de “los arquitectos que vienen de afuera”, quienes son contratados para los proyectos de mayor escala sin entenderse el por qué. Es triste que no se pueda aún entender que localmente hay profesionales de igual o mejor talla.

Todas me generan una alegría y satisfacción inmensa. Pero siento una gran emoción cuando eso que comenzó como un garabato de una idea en una simple hoja de papel, y que fuimos imaginando y soñando en todo el proceso de diseño y obra, lo vemos terminado. No hay emoción más grande que esta.  

Amo la libertad y el desafío de que cada lugar a intervenir me cuente lo que quiere ser. Pido tener siempre la suficiente sensibilidad de poder leerlo y traducirlo en algo nuevo y lleno de contenido. Me interesan las búsquedas, las miradas cambiantes a través del tiempo vivido y la posibilidad de reinventarme en cada obra. Ojalá ninguna de ellas se parezca a la siguiente.

Me estimula sentir que cada encargo, es una nueva oportunidad para seguir aprendiendo. Tanto de las estructuras como de su materialidad. Me entusiasma innovar en cada obra.  No obstante, tenemos muy en cuenta la utilización de materiales nobles, que envejezcan bien, y tengan bajo costo de mantenimiento. Nuestros favoritos son el ladrillo, la piedra, la madera, el hormigón, el hierro y el vidrio.

Arquitectura es poesía traducida en muros, cubiertas y paisajes enmarcados. Es música materializada en ritmos, pausas, movimientos y giros. También arquitectura es el testimonio y la manera de contar historias de habitantes de un tiempo y una cultura.

Arquitectura es el oficio más noble y hermoso que nos permite dignificar a la gente y mejorar su calidad de vida, en lo íntimo y también en los espacios de intercambio haciendo ciudad.

Arquitectura es luz, agua, fuego y movimiento, es la proporción justa que emociona al sentir el espacio, es la estructura que sostiene y contiene la vida. 

La mujer del siglo XXI ya se ganó hace tiempo su propio lugar, de acuerdo a sus capacidades sin importar el género. Está codo a codo con el hombre, se convirtió en su compañera de vida y de trabajo y sus diferencias de miradas son las que enriquecen y suman.  Hoy la mujer no espera que le den un lugar; sale a conquistarlo y lo construye valientemente, además de cumplir con múltiples roles que le tocan. Los talentos y las capacidades, la voluntad y el oficio no son exclusivos de un género, sino que son regalos recibidos y pulidos; adquiridos y ganados con dedicación y pasión por lo que uno hace. Y esa energía se nota y se siente, inspira y queda plasmada en una buena obra de arquitectura. Hagamos siempre que eso se note, hagamos siempre la diferencia, cambiando la vida a la gente a través de la arquitectura y el diseño.

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